
Si bien ese título es quizá demasiado dramático para lo que está sucediendo, el crecimiento acelerado del oro que se daba como un hecho los últimos años, ha llegado a su fin, o al menos, se encuentra en un bache lo suficientemente significativo como para decir que no vale la pena invertir en oro.
Este metal precioso ha escalado de manera casi consistente, sin embargo, al momento en que escribo este artículo, el oro ha caído a 1,388 dólares por onza, un precio que está 25% por debajo de su valor más alto, el cuál fue alcanzado en el 2011.
Aquellos que utilizan las inversiones a largo plazo para asegurar ingresos a futuro, han acudido al oro como una opción segura de manera cada vez más frecuente a lo largo de los años, especialmente cuando, a inicios de los años 80s, se predijo que el valor del oro llegaría a los 3,500 dólares por onza, pero a tan sólo un par de años de la hora anunciada, por muy optimistas que seamos, debemos aceptar que un incremento semejante considerando el valor actual, es muy poco probable.
El decremento en el valor del oro en tiempos recientes, contrasta de manera impactante con las cifras de fechas pasadas, tan sólo el año pasado, el oro vio un incremento del 8.35%, y, si bien esta parece una inversión rentable, se ve muy disminuída si la comparamos con el incremento en valor para las inversiones en la bolsa de valores, la cual presentó un incremento del 14.23% anual.
Si analizamos los números desde años más atrás, iniciando en el año 2000, el incremento anual promedio del oro ha sido del 12.67%, mientras que las acciones en la bolsa han incrementado sólo un 3.21% anual en promedio.
Y si bien, estos números son muy atractivos y son la causa principal del incremento en la popularidad del oro en años recientes como opción de inversión, debemos notar que si tomamos un período más amplio como base, tenemos una percepción más realista, desde el inicio de 1980, el incremento en valor del oro ha sido del 3.44% anual, comparado a un impresionante 11.35% para inversiones en acciones de la bolsa.
En números reales, esto significa que de haber invertido 1,000 dólares en oro el 31 de diciembre de 1979, hoy día tendrías $3,222, mientras que $1,000 en acciones, representarían la friolera de $35,816.
La razón detrás de esta impresionante diferencia es muy simple: el oro, por muy bello y duradero que sea, tiene usos limitados y no produce en sí mismo; mientras que las inversiones en la bolsa, son inversiones en capitalismo, y ello representa invertir en todos los productos y servicios nuevos que se crean diariamente (tan sólo tomemos en cuenta el hecho de que en 1980, no existían los negocios por Internet).
El mundo financiero cambia día con día, y esto es algo que debemos tomar en cuenta cuando deseamos invertir – y si bien, nada está escrito, de algo podemos estar seguros: la fiebre del oro, no dura para siempre.


Escrito
en 3 mayo, 2013